
Supongo que todo el que lea esto conocerá ya ese famoso vídeo de La más chula de Móstoles; para quien no, puede verlo pinchando sobre el sobrenombre de la susodicha.
La verdad es que resulta tan caricaturesco que me he preguntado más de una vez si el vídeo será de verdad... pero a estas alturas, ya ni me sorprendería.
Si te vas a los comentarios que acompañan al vídeo, en Youtube y demás, siempre te encuentras con varias páginas de comentarios, y básicamente todos dicen lo mismo: muestran una gran indignación y rechazo hacia las palabras de esta chica y su, digamos, filosofía de vida.
No obstante, no puedo evitar preguntarme cuántos de estos mensajes se corresponden con la persona que los ha escrito, y cuántas de estas personas no serían luego de las que se unirían al grupo de admiradores de la más chula cuando ésta estuviera partiéndole la cara al marginado de turno en el patio del instituto (o en el callejón de atrás, que parece más probable, visto lo visto).
El caso es que a mí esta chica del vídeo, más que mosquearme, me desconcierta... me sorprende mucho la seguridad que parece tener en que todo va a irle siempre estupendamente, como si nunca se hubiera planteado de qué forma se va a ganar la vida, o peor, como si pensara que nunca fuera a tener que planteárselo.
Ya he dicho otras veces que el instituto donde yo estuve hasta que acabé la ESO era más bien un campo de batalla que un instituto, y había muchas personas como esta chica, aunque quizá no llegaban a su extremo; en los comentarios a los vídeos todo el mundo parece rechazar su actitud, pero en la realidad, o al menos en la de aquél instituto mío, la cosa era muy diferente: la gran mayoría de la gente adoraba a estos chulos entre los chulos, les reían las gracias, intentaban imitarles, intentaban ganarse su "valioso" favor y, en el caso de las "populares" de la clase, intentaban colgarse de su brazo como si fueran cestos.
Luego estaban los pobres chavales que, por H o por B, se convertían en sus pushing balls oficialesde los más chulos, y acababan marginados y siendo objeto de las burlas de estos y de las risitas de sus fans.
Yo pertenecía a un tercer grupito: el de los que intentábamos, mal que bien, mantenernos al márgen. En mi instituto a eso se le llamaba ser un empollón. No porque sacáramos todos buenas notas (valga una servidora de ejemplo), sino simplemente porque intentábamos centrarnos más en esto que en meternos en líos o provocarlos. Los chulos nos dejaban estar. Ni fú ni fá. Sobrevivíamos, se puede decir.
La verdad es que ahora me parece una postura un tanto vergonzosa: quizá debería haber intentado mojarme un poco por quienes eran víctimas de esta gente, pero en honor a la verdad, tenía miedo de acabar yo también de pushing... hubiera sido más que fácil, y ganar peleas nunca ha sido precisamente mi fuerte.
En esa época, no tan lejana, me preguntaba a veces qué sería de muchos de estos chulos entre los chulos cuando pasaran cuarenta años, y fueran necesitando algo más que chulería para seguir pa`lante... y no han pasado cuarenta ni mucho menos, ni siquiera diez, pero algunas respuestas ya han llegado: un desastre, casi siempre para ellos mismos.
En el mejor de los casos, alguno consiguió sentar la cabeza y, si bien no recuperó lo perdido, consiguió asegurarse un modo de vida aceptable, o seguir luchando por ello... desde mi punto de vista, esto bien se merece un aplauso. Curiosamente, uno de estos chavales consiguió frenar su carrera cuesta abajo precisamente saliéndose del instituto.
En fin... ni siquiera sé qué conclusión sacar de todo esto para terminar.
Sólo que quizá la Más Chula de Móstoles no sea tan atípica como parece y haya más de una por ahí, aunque no lleve un moño gigantesco, y que, sabiendo cómo ha terminado más de una/o, más que rejpeto, habría que tenerle un poco de pena... esperemos que esta chica reaccione antes de verse metida en un barrizal más cenagoso de lo que ella esperaba. Porque, aunque yo sólo lo he visto desde fuera, parece que luego cuesta bastante salir... y que una vez dentro, ya no es todo tan chulo.
Para terminar, y poner un toque de "color" al tema (aunque de verdad que yo creo que es más serio de lo que parece), yo me quedo con la parodia que ha hecho este señor del vídeo... pa`chulo, chulo, El más chulo de Gijón... de este sí que me declaro fan.
Astartet.
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